Hay momentos en la política en los que no hace falta una gran proclamación para darse cuenta de que algo está pasando. Basta mirar quiénes se acercan, quiénes comienzan a caminar juntos y qué dirigentes deciden poner su nombre al lado de un proyecto.
Eso es lo que, a mi juicio, está pasando alrededor de Carolina Mejía.
Septiembre ha dejado una sucesión de movimientos que, vistos por separado, podrían parecer simplemente noticias políticas. Pero cuando se colocan uno al lado del otro, muestran algo más interesante: el proyecto presidencial de Carolina Mejía está pasando de la etapa de construcción interna a una fase mucho más visible de organización.
Carolina Mejía comenzó a mover las piezas
A principios de septiembre, Carolina Mejía volvió a poner sobre la mesa la dimensión de la estructura que, según sus propias declaraciones, viene trabajando en torno a su proyecto presidencial.
La alcaldesa del Distrito Nacional afirmó contar con el respaldo de más de 50 diputados, ocho senadores, más de 120 alcaldes y directores municipales y alrededor de 8,000 dirigentes distribuidos en diferentes provincias, municipios y distritos municipales del país.
La cifra fue reportada por La Verdad y también por Diario Libre.
Ahora bien, hay que hacer una precisión importante: esas cantidades corresponden a una afirmación realizada por la propia Carolina y difundida por los medios. No estamos hablando de una auditoría independiente de la estructura. Pero políticamente sí hay un dato que merece atención: el proyecto está mostrando públicamente sus dimensiones y dejando de ser una aspiración solamente personal.
Y entonces llegaron Ricardo, Chu y Eligio
Después comenzaron a aparecer movimientos que le dieron otro peso al escenario.
El 20 de septiembre, el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, asumió formalmente la coordinación nacional de campaña de Carolina Mejía. El acto fue cubierto por distintos medios, entre ellos Noticias SIN, El Día y Proceso.
Más allá del cargo, el mensaje político del movimiento está en quién decidió asumirlo. Ricardo de los Santos no llegó simplemente a una actividad más. Pasó a ocupar una posición central en la organización de un proyecto que busca competir por la candidatura presidencial del PRM.
Y hubo otro detalle que me parece importante: en su discurso, De los Santos pidió que la competencia interna se desarrollara sin ataques personales. Habló de una competencia entre compañeros y llamó a defender el proyecto con argumentos.
Ese tono también dice algo. En una competencia interna que todavía tiene mucho camino por recorrer, la forma en que cada equipo decide hacer política puede terminar siendo tan importante como la estructura que construye.
Un día después llegó otro movimiento. Jesús “Chu” Vásquez anunció públicamente que apoyará a Carolina Mejía en la competencia interna del PRM. El anuncio fue recogido por Diario Libre.
Y el 27 de septiembre apareció otro nombre de peso: Eligio Jáquez.
Jáquez anunció su respaldo al proyecto de Carolina durante un acto celebrado en el Club San Carlos, con participación de dirigentes del PRM, representantes del sector agropecuario y miembros de las seccionales del exterior.
La noticia fue recogida, entre otros, por Proceso, Debate y Diario Libre.
En el caso de Jáquez, hay además un elemento particular. Su trayectoria dentro del PRM y su vínculo con el sector agropecuario hacen que su incorporación tenga una lectura que va más allá de una simple fotografía de un acto político.
Carolina, de hecho, destacó precisamente esa conexión con los productores y las comunidades rurales.
La política también se mide caminando
Hay otra parte de esta historia que no siempre aparece en los grandes titulares: el territorio.
Porque una cosa es anunciar una aspiración presidencial y otra muy distinta es comenzar a construir una organización capaz de recorrer municipios, distritos, sectores sociales y comunidades.
En las últimas semanas, el proyecto de Carolina ha combinado anuncios de dirigentes nacionales con actividades territoriales y reuniones políticas. Esa combinación es importante porque una campaña presidencial no se sostiene solamente con figuras conocidas. Necesita equipos, dirigentes, comunicación, presencia territorial y capacidad de organización.
Por eso, cuando aparecen simultáneamente nuevas adhesiones y una estructura territorial que el propio equipo presenta como extensa, la lectura política cambia.
Ya no se trata solamente de Carolina diciendo que quiere ser candidata. Se trata de observar cómo alrededor de esa aspiración comienza a organizarse un proyecto.
Las encuestas también cuentan, pero no cuentan toda la historia
Y aquí entran las encuestas, que siempre generan conversación.
La medición más reciente de IDEAME, levantada entre el 21 y el 27 de septiembre mediante 6,000 entrevistas personales, presentó a Carolina Mejía con 43.4 % dentro del escenario interno del PRM, frente a 40.7 % de David Collado. En un escenario limitado exclusivamente a ambos, la medición colocó a Mejía con 50 % y a Collado con 45.8 %.
Estos datos fueron publicados por La Verdad y también por DiarioDigitalRD.
Pero aquí también hay que mirar el panorama completo.
Durante 2026 otras mediciones han presentado resultados diferentes. Por ejemplo, una encuesta de ACD Media divulgada anteriormente mostró cifras distintas para la competencia interna del PRM. Esto recuerda algo básico: una encuesta es una fotografía del momento en que se realiza, y las diferencias de metodología, muestra, fecha y formulación de preguntas importan.
Por eso no utilizaría una sola encuesta para declarar ganador a nadie. Lo interesante, en este caso, es que las mediciones forman parte de un escenario interno que todavía está en construcción y que puede cambiar conforme los proyectos se organicen y los dirigentes definan posiciones.
La pregunta ya no es solamente si Carolina quiere ser candidata
Para mí, ahí está la verdadera noticia.
La pregunta dejó de ser únicamente si Carolina Mejía tiene intención de buscar la candidatura presidencial del PRM.
Eso ya está claro.
La pregunta ahora es hasta dónde puede crecer la estructura que está construyendo, qué dirigentes continuará incorporando y cómo logrará convertir esa organización en una propuesta política capaz de conectar con diferentes sectores del partido y del país.
Y eso no se responde con una encuesta ni con una fotografía.
Se responde caminando.
Se responde organizando.
Se responde sumando.
Se responde también demostrando que las distintas generaciones del PRM pueden convivir dentro de un mismo proyecto.
Todavía falta mucho, pero septiembre dejó una señal
Carolina Mejía todavía tiene mucho camino por recorrer.
La competencia interna del PRM no está definida y falta más de un año para las primarias previstas para 2027. Durante ese período pueden aparecer nuevos acuerdos, nuevos respaldos, cambios de estrategia y nuevas mediciones.
Pero sería difícil mirar todo lo ocurrido durante septiembre como una simple coincidencia.
Primero se habló de estructura. Después llegó Ricardo de los Santos. Luego Chu Vásquez. Más tarde Eligio Jáquez. Y, mientras tanto, continúan las actividades territoriales y aparecen nuevas mediciones que colocan el proyecto en el centro de la conversación interna del PRM.
Eso es movimiento político.
Y quizás esa sea la mejor manera de entender lo que está ocurriendo: Carolina Mejía ya no está solamente anunciando que tiene un proyecto presidencial.
El proyecto está caminando.
